SFS

Día de diagnostico


Si usted sufre de:
1. Dolor de cabeza
2. Dolor de espalda
3. Estrés
4. Insomnio
5. Cansancio permanente
6. Ojeras
7. Ardor en los ojos
8. Indicios de malparidez
9. Deseos cronicos de descansar
10. Se siente oprimido, agobiado, el tiempo no le alcanza


Le tengo noticias usted sufre de Síndrome de Final de Semestre, mejor conocido como SFS, las causas pueden variar dependiendo del individuo pero por lo general están relacionadas con profesores que disfrutan torturando a sus estudiantes o a los que en algunos casos no les dieron sexo por la mañana.


(tomado de un cuentero y transmitido gracias a Yiri)

Aplastamiento de las gotas - Julio Cortázar

Yo no sé, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, que hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.


Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.




Sin el hastío, ver llover, es en mi opinión uno de los pequeños placeres de la vida.

Reglas para ser feliz

1. No dependas de nadie.
2. No esperes nada de nadie o puedes decepcionarte.
3. No confíes en nadie que no seas tu mismo.

4. No seas idiota y consiguete amigos como los míos.

LOS AMO

Pd: la anterior entrada era en su mayoría un sarcasmo, lo importante está en el numeral 4.

Vacaciones

Me estaba demorando mucho en hacer esta entrada, llevo casi un mes de vacaciones y aunque sabía qué escribir, algo pasaba y terminaba por distraerme con otras cosas, hoy aprovecho que tengo fiebre de actualización de blog (enfermedad poco común y a veces contagiosa que requiere de un ambiente desocupado para desarrollarse).

En esta ocasión y por primera vez en 6 semestres de universidad estoy trabajando, en serio, no ayudandole a mi papá o a mi tía, ahora cumplo un horario, ordenes, tareas y en general me la paso viajando de un lado de la ciudad a otro haciendo las cosas que cuando tenga plata pondré a hacer a alguien como yo. Disfruto mi trabajo eso sí, pero ese no es el tema de esta entrada.

El caso es que a pesar que estoy trabajando me siento en vacaciones, gracias a eso descubrí cual es el verdadero encanto que tienen, mas allá de dormir hasta tarde o salir de viaje, lo maravilloso de las vacaciones es poder tener la mente libre, no preocuparse por los trabajos o por los exámenes, que los pensamientos puedan vagar por donde quieran, así sea un mundo de elefantes rosados o alguna otra realidad paralela. Y no es que no suela pensar en eso cuando estoy la universidad, el problema es que cuando tengo cosas por hacer, hay una fuerza invisible que devuelve mis pensamientos a la realidad y a los deberes, lo que va saturando mi mente y hace crecer la necesidad de ser libre.

Así que eso es lo que amo de las vacaciones, los elefantes rosados y las realidades paralelas.

Vino

Una copa de vino era todo lo que me habías dejado, como si quisieras con eso borrar todos los recuerdos, como si llevándote las fotos me quitaras la imagen de tu sonrisa y de tus ojos brillantes, como si con el sofá te llevaras las tardes de películas, risas, peleas y reconciliaciones, con la mesa los rompecabezas, con la lámpara los libros a la madrugada, con el florero los momentos de paz solo mirándonos, con el televisor los momentos en los que nos emocionábamos juntos, con los cuadros los atardeceres y con la cama los amaneceres juntos.

Me habías dejado ahí sosteniendo la copa hasta que no lo pude resistir y el vino se derramó, porque los recuerdos seguían ahí con más fuerza, con más necesidad de demostrar que todo existió, que fuimos felices y tristes, que tuvimos paz y guerra, que nos tuvimos el uno al otro.

La imagen era hermosa, una habitación blanca y en el centro una copa de vino regada. Esperaba algún día entenderlo, nunca nos gustó el vino, ¿de verdad era eso lo único que podía esperar de ti?