Blog

Quizás, un blog suene algo inútil y sin sentido para aquellos que nunca han tenido ni leído uno, para los que lo han leído pero no tienen es tal vez algo divertido de leer o por el contrario se encontraron con que lo que hay en la mente de otros no les interesa (he de decir que estas personas deben, sin animo de ofender a nadie, buscarse urgentemente un terapeuta, nuestra mente tiene tanto potencial que nunca será suficiente por si sola).

En todo caso, escribir en un blog es algo que sólo entenderán aquellos que se han aventurado a volcar un poco de si mismos, exponerse de alguna forma, pero estar seguros en esa exposición, porque solo exponemos lo que queremos, aquello que queremos compartir. Quienes lo lean pueden ser en muchas ocasiones desconocidos a los que poco o nada les influye lo que pase en nuestra vida, pero eso es una gran mentira, cada cosa que leemos, que vemos, que escuchamos, que olemos, que sentimos, cambia de alguna forma la manera en la que percibimos el mundo, así sea solo porque descubrimos otra cosa que no nos gusta.

Como dije, cada quien escribe lo que quiere en la manera que quiera escribirlo y por las razones que quiera hacerlo, si me preguntan mis razones diré que lo hago por necesidad, una necesidad que me impulsa a escribir cosas para desaturar mi mente, es una forma de canalizar las emociones, como el pararayos de mi vida. Esa necesidad se parece mas a un placer que a una verdadera necesidad, cuando lo hago me siento libre, en una especie de paz interior que puede parecer exagerada pero para mi significa solucionar conflictos internos y así buscar el equilibrio. Es parte de lo que soy, de lo que me gusta ser.

Por supuesto no todo lo que escribo es publicado aquí pero por lo menos todo lo que es publicado significa algo en mí, como dijo un amigo que en estos días se tomó el trabajo de leer todas las entradas, es el espejo de mi alma.

Operación Resortazo

Se avecina una entrada larga, que conste que el que avisa no es traidor.

Cuando estaba muy pequeña, en la etapa en la que todavía tenemos la capacidad de sorprendernos cada 5 minutos y las preguntas eran mucho mas abundantes porque habían mas cosas de las que no sabíamos que queríamos saber, el termino resortazo entró a mi vida y aunque la historia que les voy a poner no coincide mas que en el contexto de la edad y tal vez la utilización del termino, quien lo escribió, una amiga, tomo la inspiración de mi anécdota.

Sin embargo no es por eso por lo que la pongo, lo hago porque hoy cuando estaba revisando las actualizaciones de los blogs que sigo vi su entrada en Danzante y Distraída y cuando releí el cuento me dio nostalgia por el pasado, me conmoví de nuevo y me di cuenta que la historia es muy buena y merece ser compartida, así que aquí va:

I

-Vale, entonces nos vemos en el parque después del almuerzo- me dijo él,

-Bueno, hasta entonces- le contesté, sin ni siquiera poderlo mirar a los ojos, sonrojada y con una sonrisa que no sabía porqué se aparecía por mi cara cada vez que él se acercabami. Acto seguido, me dio un pico en la mejilla y los dos salimos a correr; mis amigas, que estaban vigilando la cita desde la ventana de la casa de Lauris, reían sin parar.

Todas las niñas se reían de mi por no saber como se despedían los novios, así que mis amigas decidieron darme una lección de cómo hacerlo, después de hacer reuniones e ingeniarse todo un plan que incluía desde mi forma de mirar, hasta el color de la tinta del esfero que debía usar para escribirle la carta -medio según ellas y los dibujos animados sería el más apropiado para comentarle ese tipo de cosas a mi novio- explicándole a Pablito como se despedían los novios. Recuerdo que fue a la salida del colegio, todas me rodearon y empezaron a susurrar frases que en mi cabeza resonaban y hacían imágenes confusas y desconocidas como: -uno tiene novio para darle picos, o –pero tu tienes que decirle a Pablito que si no te da un beso de resortazo no pueden seguir siendo novios, la pregunta consiguiente fue: ¿y cómo se da un pico de resortazo?, y mis amigas, expertas en teoría del tema, porque en realidad yo era la primera de mis amigas que tenía novia, procedieron a explicarme la técnica del beso de resortazo:

-Tienes que acercarte y cuando sientas que te toca los labios te alejas inmediatamente porque o sino se quedan pegados - dijo Lauris.

-Y además tiene que ser rápido porque los niños a veces comen gusanos… - dijo Rocío que tenía un hermano apenas menor que nosotras, y por eso era la experta en el extraño comportamiento que empezaban a tener los niños

- No eso no importa, tu sólo tienes que hacer como un resorte, apenas te tocan, tu rebotas- todas rieron pícaramente.

Con las clases de mis amigas y sus ansias por ver si su estudiante había aprendido, la siguiente cita que tuve con Pablito fue el doble de vigilada que la anterior, mis amigas rondaban por ahí y me repetían: acuérdate, de resortazo; se referían a un pico en los labios que no duraría mas de unos pocos segundos, pero claro, el acto preparatorio era todo un rito, yo debía acercarme a él, pero no mucho porque me habían advertido que era él quien debía darme el pico, él y no yo, además tenía que estirar mis labios, pero no mucho porque parecería un pato, además estaba el punto de cerrar los ojos y … aún no me explicaban como iba a encontrar su boca si tenía los ojos cerrados.

II

Esa tarde comí pasto porque la perrita de Laura lo hacía y si ella había tenido ya 6 perritos era porque así se hacía, me lavé muy bien los dientes, inclusive use enjuague bucal y guardé en mi bolsito la carta que me habían dictado mis amigas, era una carta escrita en tinta verde porque en la tele decía que así se enamoraban los niños, doblada en forma de corazón, con perfume de mi mamá porque tenía que oler a mujer y el mío olía a bebé, y para cerrar con broche de oro, con la huella que dejaron mis labios cuando usé el labial rojo que me llevó Susana al colegio para que la adornara y se viera más “sexy”.

Cuando lo vi, el corazón me saltó, juro que sobre mi sweater se alcanzaba a ver como algo se impulsaba en un trampolín y hacía maromas antes de volver mi pecho; él me saludó como de costumbre, de pico en la mejilla, traía una colombina de colores para mí, y de nuevo la sonrisa se asomaba por mi cara, que para entonces ya había tomado un color intenso, quedé atónita… aún no lo podía creer!, se acordaba que me gustaban mucho las colombinas de colores, era demasiado especial!!!; y yo, yo no le había llevado nada, (eso también me lo explicaron mis amigas después, me dijeron que él por lo general me iba a llevar cosas, pero que yo no tenía que hacerlo), en fin, el hecho es que nos comimos mi colombina entre los dos, recuerdo que yo sentía que tenía mariposas en mi estomago, tiempo después fui al médico y me dijo que eran lombrices y que no eran tan buenas como yo creía…

Seguí el plan al pie de la letra, después de jugar en el columpio, fingí que estaba cansada y me senté en el lugar estratégico que Lauris me había señalado en el plano del parque, plano que habían hecho Susana y Rocío en la reunión pasada para que nada se saliera de control y ellas pudieran escuchar; después de un corto de silencio, nerviosa metí la mano en mi pequeño bolso, saqué a Marina, mi muñeca, y encontré aquel corazón perfumado, le dije que cerrara los ojos y que abriera la mano, le puse la carta en su mano

-ábrela- Pablito abrió los ojos y se sonrojó,

-¿Para qué me pedias que cerrara los ojos?

-porque quería que tuvieras la carta en tu mano, pero no sabía como entregártela,

- jajaja- se hecho a reír- las niñas sí que son chistosas- y se la guardó al bolsillo

-pero léela- me tembló la voz, aún no podía creer que fuera tan insensible, era un corazón y lo había guardado en su bolsillo sin que pudiera él palpitarle, sin siquiera darse cuenta de que estaba perfumado.

-cuando esté en mi casa

-no, tiene que ser ahora porque necesito que sepas algo

-segura?, porque aún no he aprendido leer de corrido – y se sonrojó-

- no importa, yo te espero.

Huy, fueron eternos los instantes que tardó en leerla, alcancé a imaginar que el dragón que me visitaba en los sueños estaba detrás mío riéndose porque de mis mejillas estaban más calientes que la llama que él arrojaba, pero era inevitable, cuando Pablito se me acercaba a una cuadra de distancia, inmediatamente parecían pintadas por muchos platos de crema de tomate. Mi paciencia empezaba a agotarse y el acróbata que vivía en mi pecho no paraba de practicar su rutina; por su parte las lombrices, que yo creía que eran mariposas, revoloteaban por la selva de colombina de colores en que se había convertido mi estomago,. Al fin terminó de leerla

-mmm, sip yo también quería decírtelo- Dijo Pablito en voz baja y no muy decidida

Y un sonrisa tímida llenó el silencio que hicimos los dos.

-Bueno, entonces chao Pablito, me tengo que entrar a hacer la tarea de mate

-Bueno, chao, ehhh-

Me sudaban las manos, me temblaban las piernas, no podía verlo a los ojos… pero antes de que yo pudiera reaccionar, sentí como el arcoíris se chocó contra mis labios y el caramelo de la colombina hizo que supiera a dulce…

-nos vemos mañana en clase, te quiero mucho y gracias por la carta

Y salió corriendo sin más, afortunadamente mis amigas estaban cerca y pudieron recogerme cuando sentí que me desmayaba, todas reían muy nerviosas y se sentían las mejores detectives del planeta, la operación resortazo había salido como lo habían planeado.

Después de eso ya no jugábamos a la casita de las muñecas ni a maquillarnos, jugábamos a planear citas, hacíamos planos del colegio para ubicar el lugar exacto en el que debíamos encontrarnos para hacer pilatunas… creo que fue la mejor época de mi vida.

Cuando crecí supe que él no sabía que me gustaran las colombinas, sino que estaban en promoción y todas las mamás las compraban para enviarles de onces sus hijos y que él la sacaba a hurtadillas de la gaveta, que Pablito al igual que yo, tenía todo un plan con los amigos. Sin embargo, no puedo parar de recordar que fue una época en la que salía a jugar con la espuma de las olas y el violacio del cielo, todo era tan simple entonces.

Ahora comprendo que lo hermoso de mi primer novio fueron precisamente esas lombrices que mi mamá mataba con purgantes, el que el novio fuera de todas mis amigas y llevaran la relación a su antojo, esos hoyuelitos que mis mejillas armaban cuando lo veían, pero sobre todo la inocencia del parque y la frescura del mar en la tarde.

Esa inocencia que hizo todo tan puro y divertido, que hoy, después de tantos años sigo recordándolo, aún cuando no pude volver a ver los planos del parque, ni la sonrisa de Pablito, porque en la oscuridad que protegen estos lentes, sólo es posible recordar el arcoíris acaramelado que vi aquella tarde, pero ni el mar, ni su rostro, y muchos menos los colores de las colombinas que tanto me gustaban puede volver a ver.


MARY ALEJANDRA HERRERA BUITRAGO

Motivos para vivir

Esta semana desde el miércoles ha sido una cosa loca, demasiadas emociones y momentos que estoy segura nunca voy a olvidar.

Uno de esos momentos fue el concierto de Coldplay, tal vez a los amigos con los que he hablado los tengo cansados con el tema y hasta en twitter me deben estar odiando, pero si hubieran estado allí... es una cosa que no se supera.

Mi mejor amiga hizo una entrada en su blog con las razones por las que vale la pena vivir y yo me uno, empezando como no, con el concierto, así que, aquí van:

* Resistir todo un día de ajetreo, con una hora de sueño encima, hacer fila, chupar sol, aguantarse empujones, quedar sin voz, con las piernas doloridas, dolor de cabeza y zumbidos en los oídos sólo por ver en vivo a mi banda favorita junto con mis amigos.
* Tener con quien compartir las cosas importantes, aquellas que necesitas contarle a alguien o que necesitas vivir con alguien porque los sentimientos no te caben en el pecho, que esa persona te entienda y que en la mayoría de las veces sienta contigo.
* Los plateaditos, porque ellos son una parte de mi y con ellos me siento completa.
* Un miércoles descubriendo que puedo no llegar a odiarlos tanto, que el destino cuando crees que ya lo descifraste, te cambia los papeles y todo adquiere un nuevo sentido, ya sea odiándolo o amándolo.
* Ver una película que te llegue, una buena película, no importa si hace llorar, reir, indignarse, enojarse, enamorarse, lo que sea, pero que llegue, con la fotografía, con el guion, con las actuaciones, con la banda sonora, con todas las anteriores, o con una sola. Que viva el cine!!
* Leer un buen libro que transporte a otro mundo, que trabaje la imaginación y se convierta en la mejor parte del día, con personajes bien construidos, sean humanos o no, pero que se sientan reales, porque la realidad no está solo en lo que se ve o se siente, está en la mente.
* Sentir el sol del atardecer, oír la naturaleza, sentirla en los pies, en las manos, en los ojos, en la nariz, sacar tiempo solo para ver que hay cosas que aún no nos pertenecen y que esas cosas son las que hacen que el mundo valga la pena.
* Llorar, por emoción, tristeza, alegría, rabia, permitírselo como parte de un ritual personal, sea solo o acompañado, saber por medio de esto, que todavía se es humano.
* Expresar lo que uno siente, diciéndolo, gritándolo, corriendo, saltando, abrazando, besando, sonriendo, llorando, escribiéndolo, dibujándolo.
* El chocolate.
* Mi papá, mi mamá y mi hermano.
* Aprender todos los días algo nuevo.
* Hablar con quien quieres hablar, sin importar si lo ves, si es por teléfono, si es por chat. Sentirse cerca de esa persona aún cuando puede estar muy lejos y saber que ahí radica la diferencia de cuando estás en frente de alguien y no están hablando, solo diciendo palabras sin sentido que te hacen anhelar a alguien con quien hablar.
* Hacer que cada canción tenga un dueño. Un amigo suele decir que así no lo notemos las canciones que nos gustan tienen un dueño, puede ser una persona o un momento, pero esos dueños las hacen aún mas especiales.
* Bones, Greys Anatomy, Glee, Dr. House, White Collar, True Blood, Xena: princesa guerrera, Sailor Moon, Los Caballeros del Zodiaco, Meteoro, Super Campeones, Tom y Jerry, Silvestre y Piolin, los Supersonicos, me faltan muchos pero se entiende la idea.
* Un buen olor.
* Los niños en el parque.
* La risa de las personas que quieres.
* Ser el causante de esa risa.

Creo que me faltan muchas cosas, pero para terminar quiero citar una parte del capitulo de Greys Anatomy de hoy "son los accidentes los que resultan ser la mejor parte de nuestro dia, de la vida". Estoy de acuerdo, esas cosas que no se esperan, que son mágicas o magiquisimas!, son la mejor parte de la vida.

Eso es todo por hoy.

Bones

Estos últimos días me han pasado varias cosas malucas, una de ellas es que había tenido ganas de escribir pero o no sabía que escribir, o me dolía la mano o surgía algo mas para hacer. Hoy he logrado vencer esas cosas y aunque no es que vaya a escribir una entrada super interesante, por lo menos es algo que quería escribir desde hace rato.

Empezaré reseñando dos libros más para el desafío, de la autora Kathie Reichs, 26. El beso de la muerte y 27. Informe Brennan. Los dos libros hacen parte de la misma serie llamada comunmente serie Brennan ya que cuentan las aventuras de una antropologa forense, Temperance Brennan. No voy a revelar mucho del argumento porque basicamente los dos tratan acerca de un caso que ella está investigando y de las personas que pasan por su vida, puedo decir que me gustaron a pesar que a veces utiliza muchos terminos tecnicos y descripciones, cosa comprensible dado que la escritora tambíen es atropologa forense pero que vuelve lenta la historia.

Ahora viene la parte de la que quería escribir, estos libros son la base de mi serie favorita, BONES. En la serie la protagonista es una antropologa forense, Temperance Brennan, ella ademas de trabajar en un importante laboratorio y ayudar a resolver casos junto a un agente del FBI, Seeley Booth, escribe libros de ficción que tienen como protagonista a "Kathie Reichs". Creo que cualquier cosa que diga acerca de la serie se va a quedar corta, puede que a algunos no les guste, pero personalmente me encanta, es muy humana, divertida, intrigante, bien hecha, con buenos actores y un guion excelente.

Me acuerdo que la encontré por casualidad porque solía ver FOX los martes y habían cancelado mi serie favorita que se trasmitía los martes también, así que ese día solo me hice frente al computador a ver que se me atravesaba por el camino y no me arrepiento, si tienen la oportunidad denle un vistazo, ya va en la quinta temporada pero vale la pena.








Ella y él

Se miran y hay una chispa, ella lo nota, él también, ambos lo ignoran como cuando ignoramos el rayo de sol que entra por las mañanas, dándonos la vuelta para seguir durmiendo.

Esta vez se miran por dos segundos más, pero se ignoran por los siguientes, como cuando ignoramos los pájaros además del sol.

Repiten el ritual en cada casualidad o eso piensa ella, él prefiere creer que el destino es caprichoso por no permitírselos cada día.

Intentan levantarse a la misma hora del anterior encuentro, ella inconscientemente toma la misma ruta, él intenta recordarla.

Pero la casualidad o el destino, no permite que se encuentren cuando lo quieren, a menos que él deje de ignorar el sol y ella los pájaros.



Quería compartir esto que escribí en una productiva (hágase énfasis en productiva) clase de sábado, en medio del tedio por madrugar un día en el que debería ser ilegal estudiar.